Conducir ebrio y conducir somnoliento: misma peligrosidad

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¿Qué conlleva un mayor grado de peligrosidad: el alcohol o el cansancio al volante? En los últimos años, numerosos investigadores se han planteado esta misma pregunta, con resultados nada sorprendentes, considerando que un porcentaje significativo de la siniestralidad en nuestras carretera se debe al adormecimiento o privación prolongada del sueño. En cualquier caso, conducir ebrio y conducir somnoliento se convertirán en las grandes amenazas este verano, por lo que te animamos a comparar sus riesgos y tomar buena nota.

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El periodo vacacional promete saturar la mayor parte de las carreteras y autopistas en los próximos meses, y en consecuencia la peligrosidad de las mismas se incrementará de forma sustancial. Las estimaciones de la DGT, además, prevén hasta 80 millones de desplazamientos, una cifra asombrosa, que podría traducirse al final del verano en un número significativo de siniestros. Por ello, el consumo de alcohol, el agotamiento, la deshidratación y otros factores de riesgo al volante vuelven a estar en el punto de mira.

Desde la Universidad de Utrecht, investigadores holandeses lanzaron un estudio pionero que exponía los incontables perjuicios de la privación del sueño sobre el asfalto. El experimento se llevó a cabo con 14 voluntarios, de entre 21 y 25 años, estableciendo una comparación con los efectos del alcohol en los reflejos y la capacidad de atención del conductor.

Mientras pilotaban a altas horas de la noche, a una velocidad de 130 km/h, se les exigió que efectuarán una conducción segura, manteniéndose siempre en el centro de la calzada. Tras dos horas de marcha, se determinó que los errores por el agotamiento equivalían a 0,05% de alcohol en la sangre; a las tres horas, la tasa era de 0,08%, y después de cuatro horas, el número de errores se ajustaba al de un conductor ebrio con 0,10% de alcohol.

Posteriormente estudios similares llegaron a idéntico resultado, aunque el tiempo necesario para alcanzar esta tasa podía prolongarse hasta diecisiete horas. Como avisaron sus autores en el Journal of Sleep Research, «los propios conductores son a veces inconscientes de la somnolencia, la reducción de la vigilancia y la conducción alterada correspondiente». De esta manera, parecen despejarse todas las dudas relativas al sueño en carretera, una amenazan tan grave y negligente como la ebriedad.

De forma colateral, se derribaron algunos mitos. Incrementar el volumen de la música, por ejemplo, no atenúa el problema, como tampoco bajar las ventanillas. El consumo de cafeína, asimismo, demostró ser inefectivo a la hora de la verdad. Por otra parte, otras investigaciones han logrado demostrar que la deshidratación es otro de los factores causantes de accidentes (asociados a la visión), una realidad a veces olvidada.

Así las cosas, se hace evidente que debemos estar al cien por cien al volante, más aún cuando algunas estadísticas sugieren que 2 de cada 10 accidentes podría estar relacionado con estados de fatiga. ¡No lo olvides! Estas vacaciones procura conducir con cuidado, evita el horario nocturno y mucho cuidado con las bebidas alcohólicas.

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