Por qué las clases de reciclaje para conducir viven un ‘boom’

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«¿Te sacaste el carnet recién cumplidos los 18, pero la vida te llevó por derroteros muy alejados del volante? ¡Ven y disfruta de las clases de reciclaje para conducir!». Este es el lema con el que incontables autoescuelas pretenden explotar una nueva y fértil cuota de mercado: la del conductor inexperimentado o que ha desarrollado algún tipo de amaxofobia. Dos destinatarios aparentemente distintos pero que tienen mucho en común. El bajo poder adquisitivo, los cambios de hábitos consumistas y la precocidad a la hora de obtener el permiso son algunas de las causas que han provocado el auge de estas clases, donde sus profesores no enseñan a conducir: enseñan a reconducir.

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Disponer de permiso de conducir, y conducir son dos cosas muy diferentes. Para una parte de la población conductora, esta es una de las grandes ironía del siglo XXI. Aunque no poseer coche o ciclomotor entra dentro de lo normal, no tener carnet supone un estigma social. Por consiguiente, los ‘millennials’ y las generaciones anteriores a 1980 tienen un dilema entre manos, porque determinados usuarios no se han apuesto al volante… hace décadas.

En vista de esta problemática, las autoescuelas Lara, Chaparral, Goya, Cima y Gala (que recientemente anunció el primer coche de autoescuela de gas natural) han lanzado clases de reciclaje para conducir o perfeccionar nuestras habilidades. Sus programas, que contemplan un repaso a la teoría y las novedades del código de circulación (las turborrotondas, por ejemplo), hacen especial hincapié en la práctica: circular por autovías y autopistas, por calles secundarias, con tráfico intenso, en condiciones meteorológicas adversas, etc.

Ya en 2007 la Federación de Autoescuelas de Barcelona apuntaba que 1 de cada 10 conductores asistían a clases de reciclaje durante los meses de verano, una demanda que sin duda se ha multiplicado en la actualidad. Pero ¿cuáles son las causas de este ‘boom’? En primer lugar, el público objetivo de los centros de formación vial es casi exclusivamente joven, de 18 a 24 años. Entre esas edades, la universidad es en la mayoría de los casos la gran prioridad, de manera que la compra de un vehículo está en manos de la solvencia familiar. En este sentido, la crisis ha provocado el desplome del poder adquisitivo en España. De acuerdo al informe ‘Monitor Adecco de Oportunidades y Satisfacción en el Empleo’ de Adecco, los sueldos se han reducido un 6,2% desde junio del 2010.

Algo más complejo es el cambio de necesidades y hábitos de consumo. Dos década atrás, el coche simbolizaba la independencia, el salto a la madurez para millones de jóvenes. Un reciente estudio de KPMG ha demolido esta realidad, al señalar que más del 50% de los directivos del sector automotriz empieza a percibir el desinterés de los clientes menores de 25 años. Todo lo anterior ha motivado que las autoescuelas, uno de los sectores más vapuleados por la crisis económica, busquen un nuevo filón de oro en los usuarios con carnet que deseen reincorporarse a la vida conductora.

Inexperiencia y miedo a conducir, una relación directa

No deja de sorprendernos que muchos de estos programas asocien la falta de experiencia o desuso con el miedo a conducir, entendido a veces como la inseguridad extrema a ponerse al volante. Para quienes no han circulado en los últimos 10, 20 o hasta 30 años, este sentimiento les será muy familiar. No obstante, la llamada amaxofobia, un problema bastante común entre los alumnos de autoescuela, también está relacionada con factores ajenos a la inexperiencia al volante: presenciar/sufrir un siniestro o perder a un familiar como consecuencia de un accidente mortal pueden estar detrás de este curioso síndrome, que ataca especialmente a la población femenina.

Vale la pena señalar que el «reciclaje» de conocimientos y habilidades no es un fenómeno exclusivo del sector de las autoescuelas. También en el mercado laboral las administraciones públicas disponen de cursos destinados a formar, motivar y reactivar a las personas que acumulen más de un año de desempleo, una iniciativa plausible que promete reducir la tasa de paro en nuestro país. ¿Y tú, qué opinas de las clases de reciclaje para conducir?, ¿crees que cumplirán su objetivo? ¡Compártelo con nosotros!

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